La educación al 2025 y la hipertextualidad

La educación tiene que afrontar muchos desafíos de cara al futuro, no sólo de cara a la educación básica, ni tampoco a la educación universitaria sino para cada necesidad de trabajar de forma colaborativa y en entornos donde se requiere dar una respuesta rápida. Todo esto está señalado en el informe de Global Education Futures and WorldSkills Rusia 2018. Todo esto parece simple pero no lo es, puesto que conlleva cambiar el modelo por el cual se transfiere la información y, para esto, se establecen o se establecerán tres esferas educativas para desenvolver todo este planteamiento.

Las podríamos dividir en:

  1. Entornos Virtuales de Aprendizaje.
  2. Comunidades específicas de aprendizaje centradas en el perfil de los estudiantes.
  3. Comunidades de práctica (Aprender haciendo).
    Todo esto se abarcará en el modelo por el cual se obtiene información, se obtiene una especificación, y la consecuente evolución del modelo educativo centrado en el estudiante y para el estudiante.

Las experiencias educativas que se generalizarán a finales de esta década se están ensayando ahora. Las herramientas tecnológicas ya están inventadas, a falta de afinarlas y adaptarlas. Pero no es solo la tecnología la que marca el camino. Es el concepto mismo de pedagogía el que se está re-definiendo y la educación debe evolucionar en función de las exigencias de la 4ta Revolución Industrial y de la Economía del Conocimiento.

En este futuro próximo el estudiante no se matriculará en un programa determinado (carrera), el estudiante ira cursando libremente diferentes Objetos de Contenido entrelazados Hipertextualmente y las “bases de datos del conocimiento” en estrecha relación con los “docentes virtuales” (mentor de formación virtual) le irán sugiriendo la ruta para adquirir competencias que le permitan acreditarse a futuro. Esta acreditación estará basada en el perfil que el estudiante irá desarrollando y no en el perfil establecido para el programa.

En este nuevo modelo los mediadores pedagógicos (software educativo en entornos virtuales de aprendizaje) serán los encargados de brindar a los estudiantes los objetos de contenido a través de pequeñas cápsulas de información (micro Learning) con uso de vídeo tutoriales, realidad aumentada, realidad virtual, Actividades de Aprendizaje para construir el conocimiento o lecturas atómicas del todo en estudio, el rol del docente será la de ser un “mentor de uso cognitivo de medios”, en ese momento el docente como mediador pedagógico en entornos físicos de Aprendizaje será un asesor de uso pertinente del hipertexto para que el estudiante logre un verdadero aprendizaje significativo con cimientos en la construcción de su propio conocimiento hasta comprender el todo y aportar colectivamente a la Sociedad del Conocimiento.

El Aula invertida
¿Da vértigo? Pues solo es el principio. Pensemos en nuestro estudiante. Imaginemos que es miércoles y que toca ir a clase. Lunes y martes no fue, no porque no quisiera; la asistencia diaria, en jornada partida o intensiva, ya no es la norma. El aprendizaje es semipresencial, gracias al modelo de flipped classroom (aula invertida). Se trabaja mucho desde casa, conectado a las redes y orientado por el profesor. La documentación, los tutoriales, las lecturas previas…

La asistencia a clase no será la norma. El colegio y el hogar estarán más conectados que nunca. Padres y alumnos verán las clases en ‘streaming’.

Nuestro estudiante nunca tendrá tiempo de aburrirse. Los cascos de realidad virtual, que permiten la inmersión en un escenario envolvente y tridimensional, serán tan corrientes como lo son hoy los estuches de lápices. Ya hay decenas de aplicaciones para Oculus Rift de Microsoft que permiten a los niños, por ejemplo, ponerse en la piel de los astronautas del Apolo 11, aprendiendo de paso el contexto político que permitió al hombre pisar la Luna; o saltar a la arena con los gladiadores del Coliseo para estudiar el Imperio romano. El factor precio será decisivo. Google lo ha entendido así y apuesta por el low cost -unas lentes montadas sobre gafas de cartón que se acoplan al móvil-, sabiendo que su potencial pedagógico está en aplicaciones como Expeditions, que permite realizar excursiones desde la Antártida a la Muralla China.

Los libros de texto estarán jubilados, pero no el buen profesor.

La validación académica
Cuando el alumno haya elegido sus intereses profesionales y empiece con su itinerario académico personalizado, será el currículo, su curriculum. Uno estándar global, automatizado y accesible en la nube a petición de posibles empleadores. Y en el que también será importante la reputación, basada en las críticas y comentarios de profesores y compañeros. Un currículum, por tanto, que se asemeja a un perfil de LinkedIn. Pero no importarán tanto las titulaciones como lo que uno sepa hacer y, sobre todo, lo ágil que sea para aprender nuevas tareas.

Las pruebas PISA
Las grandes editoriales, como Pearson, tienen mucho interés en que estas pruebas sigan existiendo, pues han diversificado su negocio ante la jubilación anunciada de la gallina de los huevos de oro, los libros de texto. El que nunca debería jubilarse es el buen profesor, aunque ya no tanto en el papel de transmisor del saber, sino de mentor, un amigo de confianza que contagia curiosidad, filtra lo útil y selecciona fuentes fiables con espíritu crítico.

#ManuelRodas

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